Pierre Charpin y la creación

Texto escrito por Christian Simenc

Pierre Charpin y la creación

Diseñador y artista plástico, Pierre Charpin colabora con Tectona hace casi dos décadas. Tiene agendado realizar para la primavera del 2024, entre otros, la escenografía de una exposición dedicada al maestro italiano Alessandro Mendini (1931-2019) titulada Io Sono Un Drago ["Yo soy un dragón"] y presentada en La Trienal de Milán, desde el 13 de abril al 13 de octubre. En esta ocasión, Pierre Charpin ha elegido tres proyectos que desvelan, aunque sea un poco, su proceso de creación. 

La poesia de una vía de traviesas

La poesia de una vía de traviesas

Una forma sencilla y sin desvíos, desprovisto de detalles superfluos. Este banco diseñado para dos instituciones emblemáticas de Lausana –el Museo Cantonal del Diseño y las Artes Aplicadas Contemporáneas y Phote Elysée–, reunidos en un mismo edificio en 2022, expresa de forma explícita lo que este objeto es: su función, su construcción, su material. Pierre Charpin se inspiró "en las traviesas de las vías férreas que evocan la historia de este lugar ubicado justo al lado de la estación central, sobre el emplazamiento del antiguo galpón para locomotoras", así como de la obra del artista minimalista estadounidense Carl André, un as de las materias brutas y de las formas simples, a quien le profesa "un indefectible interés". Su objetivo: proponer un objeto de una simplicidad evidente, con una presencia a la vez afianzada y discreta. "Un banco de museo no debe en ningún caso atraer la mirada, lo cual explica la ausencia de respaldo, resalta Pierre Charpin. 

Trabajar con secciones de tamaño considerable ha permitido otorgarle un cierto 'peso' al objeto, y no solamente desde el punto de vista estético". El banco combina un material único, el roble, con una geometría elemental: dos "traviesas" sostenidas en las extremidades por un elemento de unión. "Tanto la vía férrea como el museo simbolizan, entre otros, la posibilidad de conexión y de apertura a nuevos mundos, a nuevos horizontes", asegura Charpin. 

El elogio de un arquetipo

El elogio de un arquetipo

No se debe reinventarlo todo, más al contrario sublimar las cualidades de un objeto que demostró su valía durante casi un siglo. He aquí uno de los puntos de partida de esta reflexión dirigida para "renovar la silla de árbitro", misión confiada, en esos tiempos, a Tectona por un amante del diseño, Jean-Claude Blanc, entonces director general de la Federación Francesa de Tenis y responsable de la organización del torneo de Roland Garros. "Mi diseño no proviene de la nada, cuenta Pierre Charpin, sino retoma, con mayor sobriedad, la volumetría original de este modelo popular y arquetípico que datan de la década de 1920. El ángulo de inclinación de los escalones, por ejemplo, está concebido para que el árbitro, en caso de disputa, pueda bajar rápidamente de su asiento sin quitar los ojos de la huella de la pelota sobre la pista de tenis, y luego volver a subir con la misma celeridad". 

Ostentando una estructura elegante que combina listones en teca con tubos de aluminio termolacado, esta nueva silla de árbitro estaba, en esa época, destinada a equipar las principales pistas de tenis del Estadio de Roland Garros ˗las pistas  Philippe-Chatrier y Suzanne Lenglen˗, sin embargo la salida del director general puso fin a la aventura. Lo cual no quita que, libre de sus accesorios "oficiales" –micrófono, ordenador para la contabilización de puntos, espacios publicitarios– el asiento igualmente integró el catálogo Tectona, en 2007. Bibliófilo compulsivo, el difunto diseñador Karl Lagerfeld, por no decir su nombre, se había, él mismo, "disuadido" para realizar... una escalera de biblioteca. 

El tiempo del dibujo

El tiempo del dibujo

El dibujo, para Pierre Charpin, no es una actividad anexa, pero un ejercicio en sí mismo. Una gran cantidad de visitantes pudieron admirar, en 2022, en el Hotel des Arts de Toulon, en su exposición monográfica titulada Con el dibujo, la virtuosidad con la cual se adueña de las técnicas más variadas, usando lápices de grafito y de colores, crayones, tizas, rotuladores, bolígrafos, pintura... Para Charpin, un dibujo no sirve para dar forma a algo, simplemente es"Tengo que sentir la necesidad de una tensión, lo cual no excluye el placer, para que el dibujo se produzca", explica. El dibujo es un hecho sine qua non, sin el cual ningún proyecto puede ocurrir. En su taller, en Ivry-sur-Seine, en el Val-de-Marne, tiene colgado un grabado de su padre, el artista Marc Charpin, él mismo iniciado en esta técnica durante la década de 1950 por el escultor y grabador Henri-Georges Adam: "Estas líneas y estas tramas, los tengo ante mis ojos desde siempre, confía Pierre Charpin. Son omnipresentes en mí"

Para su proyecto actual de toallas de playa, juega con los patrones y los colores, en este caso un fondo sólido sobre el cual vienen a interponerse dos niveles de líneas: las primeras ligeramente onduladas estirándose a lo largo, las segundas, curvadas, temerariamente virando en oblicuo. Un proyecto a seguir... 

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